1 de febrero de 2012

La idiotez salve a la Reina

Por Alejandro Spagnoli


Es probable que las próximas líneas hieran algunas susceptibilidades y no me importa. Cuando ciertas cosas rebotan en la cabeza como una pelota de tenis es porque llegó el momento de dejarlas salir.

Si hablamos de moda, hablamos sin dudas de “cultura de masas”. La moda es un mecanismo que impone conceptos y hábitos valiéndose de mensajes poderosos y encantadores que se abren camino dentro de cada persona casi de manera inconciente. Todos estos mensajes configuran las costumbres y la forma de actuar de las sociedades. La manera para poder penetrar en las mentes e imponer el modelo que se presenta con la moda es interesante: se logra asociando ciertos objetos con cualidades deseadas por muchos; como por ejemplo, el dinero, el poder, el amor y el sexo.

Pero este texto no es una crítica para la moda, intenta ser algo más. La moda es algo que está ahí, pretende ser una estrategia de marketing, una forma de moldear a los otros mediante anclajes, un intento de hacer que encajen en los fríos estereotipos en los que todos, nos guste o no, estamos encasillados. El verdadero problema está en la decisión de seguir al pie de la letra los conceptos que otros nos mandan.

Todo el mundo es pensado por todo el mundo, es algo inevitable. Es imposible salirse totalmente del esquema, nadie puede hacer todo según su propia forma de ver las cosas. Dependemos de otros en todo momento… pero afortunadamente el raciocinio nos permite distinguir lo que se puede tomar de lo que se debe dejar.

Los humanos usamos muchas maneras para comunicarnos entre nosotros. Aunque no intercambiemos palabras estamos dando señales permanentemente. La mirada, el movimiento, el aspecto y la vestimenta envían mensajes contundentes a los demás.

En este punto quiero detenerme. Hace algún tiempo pudo verse pulular gente luciendo remeras, bolsos, camperas y demás accesorios con la bandera del Reino Unido. Sin dudas, algo que aparece tan de repente y que una gran cantidad de gente comienza a usar al mismo tiempo tiene que tratarse de una moda…

La bandera del Reino Unido es un símbolo con una carga especial en Argentina. Las cuentas pendientes por Malvinas siguen ahí y no es algo que tenga que ver con la legitimidad o no de dicha guerra, el contexto histórico nacional y demás. Es una cuestión más simple. Es una cuestión que tiene que ver con un robo de territorio, un ataque directo a la soberanía.

Más aún en los últimos tiempos, cuando la vieja disputa recrudeció y las relaciones diplomáticas entre las partes se tensan cada vez más. A pesar de todo esto, en Argentina se ve gente luciendo ese símbolo: una de las imágenes más carroñeras y más rapiñeras de las que el mundo tenga recuerdo. Para probar la connotación negativa de este símbolo basta con citar la infinidad de colonias del Imperio Britanico a lo largo de la historia.

Esto no tiene que ver con ser anti-inglés o cosas por el estilo. No tiene nada que ver con que te gusten los Beatles, los Stones y seas fanático de muchas cosas que vengan de allá, no se trata de un odio irracional fomentado por un nacionalismo extremo y sin sentido. El punto radica en saber que nos ponemos encima y que mensaje estamos dando. Todo se trata de un mensaje, de un contexto, de pensar un poco más profundo de lo que quieren que pensemos.

Alguien que va por la calle con un bolso o una remera estampada con esa bandera… ¿Qué mensaje intenta transmitir? Tal vez crea que los colores quedan bien y sólo por eso los usa, quizá crea que es canchero. O en una de esas no tenga memoria o no le interese en lo más mínimo.

Las dos palabras que se me vienen a la cabeza son ignorancia y frivolidad. ¿Cómo se puede vivir tan cipayamente? ¿Cómo se puede tirar un pasado doloroso por la borda usando los colores y el amuleto que durante años ha bastardeado nuestros derechos y los de miles en todo el mundo? ¿Se puede olvidar todo simplemente por el hecho de usar una prenda que está a la moda?

Me niego totalmente. Algunos podrán olvidarlo, podrán no saberlo o no ser concientes. Es probable que a muchos ni siquiera les interese, ya no es el tema de la discusión. La única certeza es que sigo recordando y que decido no encajar en el primer molde en el cual me quieran meter.

25 de enero de 2012

La filosofía de House y la vida cotidiana

Por Alejandro Spagnoli


Después de algún tiempo de descanso vuelvo a escribir. La pausa tuvo que ver con muchas cosas, últimamente enfoqué mi vida en otros factores como ser el crecimiento personal. Comencé por permanecer más tiempo dentro de mi mismo para conocerme mejor. Fue tiempo de absorber más que de generar. El periodo introspectivo fue una suerte de relajación… una desconexión que, lejos de desactivar las ideas, hizo que se reformulen y vayan tomando forma.

Decidí que no iba a escribir hasta que no vinieran las palabras por sí mismas, quería poder decir lo que quisiera sin esfuerzo y finalmente el momento en que las ideas fluyan llegó.

Al momento de afrontar la rutina diaria hay cosas que ya se hacen familiares, son cosas que pasan, factores a los que nos vamos acostumbrando de a poco. Cosas que cansan, erosionan, estresan… Por algo somos uno de los países mas psicoanalizados del mundo, somos terriblemente ciclotímicos y todo eso se convierte en un círculo vicioso que nunca acaba.

Todos los días hay que salir a la calle para cumplir con las responsabilidades y puedo decir con seguridad que cumplir con eso no es algo que me agote. Es lo más normal del mundo. Lo que me desgasta tremendamente es lidiar con las actitudes de otras personas. Puede parecer que exagero, pero son pequeñas cosas que se van sumando y terminan por enloquecer a cualquiera.

La frase “mal pero acostumbrado” se la escuché a más de uno. Mi respuesta a eso es que “es una pena que nos acostumbremos a vivir mal”. Y de verdad que da lástima. También pude comprobar en este último tiempo que la frase más acertada de Sartre es la que afirma que “el infierno son los otros”.

Muchos se preguntarán qué tiene que ver el Dr. House con todo esto. Muy sencillo. Cuando empiezan a sumarse las molestias es realmente difícil no adoptar la filosofía del gruñón médico protagonista de la serie.

Si empezamos a contar desde la mañana podemos decir que nos desayunamos con el tránsito frenético de la gran ciudad. Esa suerte de lucha darwinista en la que el vehículo más grande aplasta al más pequeño para decidir cual llega al próximo semáforo más rápidamente.

Los que viajan en transporte público tienen mucho más que aguantar: las demoras de los trenes y colectivos, viajar como ganado –sin mencionar olores que pululan en épocas veraniegas–, lidiar con el mal humor de los choferes que paran donde quieren y cuando quieren.

En este punto el “House” que todos tenemos adentro comienza a despertar, las caras se van alargando, los ceños se van frunciendo y el mal humor se apodera del aire. Es algo inevitable frente a semejante panorama. Pero todavía falta camino por recorrer.

La mañana se pone especialmente densa en el momento que algún pasajero pone la música de su celular en el altavoz para que todos tengan la grata sorpresa de tener que sentir la melodía. Los sujetos más precavidos sacan enseguida los auriculares para escuchar la música propia, que en ese punto ya funciona como opio… o como placebo, da igual.

Aunque parezca imposible que en el mismo transporte pase todo, nunca falta el viajante que empieza a hablar por teléfono como si estuviera en el living de su casa. A los gritos y de temas casi siempre escatológicos, cómo ser el examen fecal de algún familiar y otras delicias que mejor no plasmar en estas líneas.

Me permito nombrar un ejemplo simplemente para poder gráficar la forma de actuar de las masas: hace pocos días el gobierno anunció que si no viajás con la tarjeta SUBE a partir del 10 de febrero, los transportes van a salir más caros y a causa de esto muchísimas personas salieron corriendo a buscarla. Las quejas por las demoras y las extensas colas no tardaron en llegar. Un House cualquiera puede pensar lo siguiente: “Hace casi 2 años que están haciendo la tarjeta SUBE. ¿Justo se la van a hacer cuando avisan que es casi obligatorio tenerla? Hagan la cola y jodansé por dejar todo para el último”. Lo cierto es que la mayoría de la gente se pone furiosa sin pensar que tuvo los puestos que hacen la tarjeta vacios durante muchísimo tiempo y nunca los aprovechó.

Pero volvamos al colectivo, porque hay más por decir. Podés estar esperando para bajar y que las personas de atrás te pregunten más de dos veces si bajás en la próxima parada. Esto pasa y pasa mucho. No sirve tocar el timbre y que todo el bondi lo escuche, te van a preguntar igual. Ahí es cuando uno se pregunta: ¿Seré yo o la gente está rara?

La verdad es que ya no sé la respuesta. Lo único que sé es que viajar en subte en hora pico es el equivalente a estar en la jungla rodeado de animales hambrientos, sé que si querés bajar en la estación de once o constitución va a ser mejor que te apures, porque los de atrás te van a pisar hasta que te quedes sin zapatos si no movés el culo, sé que en esos momentos te agarran ganas de darte vuelta y hacer justicia por mano propia, sé que en esos momentos pensás igual que yo… porque es una pena que nos acostumbremos a vivir mal.

Lo peor es que ese mal humor se va contagiando y se nota en todo. Va avanzando muy despacio, pero sin dudas es la nueva epidemia del siglo XXI. Es por eso que la gente cada vez usa más auriculares, más internet, más pantallas, más notebooks, más netbooks, más tablets… lo que sea con tal de distraerse de todo lo que nos rodea.

Sin darnos cuenta nuestra forma de ser va cambiando y el malestar se va haciendo carne. Nos vamos poniendo más punzantes, más irónicos, más ofuscados, en conclusión: más infelices. Lo cierto es que viviendo así ni internet, ni los psicólogos, ni las pastillas pueden hacer mucho. Viviendo así, sólo un cataclismo nos salva.

31 de diciembre de 2011

Feliz año 2012!!

Otro año mas que se va. Y si, fue tan largo y tan corto a la vez que por momentos me confundo. Un año que tuvo de todo, sus cosas buenas y malas, sus paradojas, sus risas, sus lágrimas. En lo personal fue un año maravilloso que no voy a olvidar. Si bien hace un tiempo que no vengo publicando en el blog, quería hacerles saber que aunque tengo menos tiempo para comentar, cada tanto me hago un tiempo para pasar y leer algo de lo que publican.

Gracias a todos por el apoyo, pronto habrá nuevas publicaciones. El 2012 se viene con todo, que tengan un excelente año!! Hasta cualquier momento!

11 de noviembre de 2011

Rocky Balboa: una fuente de inspiración

Por Alejandro Spagnoli


Hay ciertas cosas que marcan la vida. Vivencias, dolores, traumas, canciones, la cultura… todo eso forma parte de pequeños factores que van dibujando rasgos de nuestra personalidad. El cine es otro de esos factores que pueden marcar a fuego a las personas.

Hay demasiadas películas con mensajes impresionantes, son tantas que elegir una sola es realmente difícil. Personalmente, una de las películas que me marcó y de hecho cambió mi visión de la vida es Rocky Balboa. Creo que este filme es simplemente una lección de vida.

La película nos presenta a un ex campeón de boxeo retirado, nostálgico y resignado a tener una vida mirando hacia atrás. Algunas frases del filme son verdaderos disparadores de reflexiones que merecen ser destacados.

El tiempo pasa muy rápido. La mayor parte del tiempo estamos esperando que llegue el momento perfecto para hacer lo que nos hace felices. Sin darnos cuenta, vamos posponiendo lo que realmente nos apasiona porque pensamos que todavía no es tiempo para cambiar, para tomar la decisión, para afrontar el desafío. La única realidad es que esperar el momento oportuno te garantiza que nunca vas a hacer eso que tanto deseas, simplemente porque lo “perfecto” no existe. Hay que tomar el control y luchar para que las cosas pasen. Cada momento que se deja pasar es una oportunidad desperdiciada.

El único respeto que importa es el auto-respeto. Nadie puede respetar a alguien que no se respeta a sí mismo. El auto-respeto consiste en darse un lugar, en apreciarse, en querer lo mejor para uno… pero también es entender que uno puede y tiene derecho a cometer errores. Sin auto-respeto, no hay respeto.

Nadie tiene derecho a decirte que no podés ser lo que querés ser. Nunca permitas que alguien se burle de tus sueños. Una persona que no entiende la fuerza de una pasión no merece un lugar importante en la mente de nadie. Simplemente hay que dejarlos circular.

Hasta que no creas en vos mismo, no tendrás una vida. Creer significa pensar que se puede, es confiar. Las dudas siembran incertidumbre y dificultan la acción, son miedos y fantasmas que echan para atrás… pero por el sólo hecho de estar en este lugar, tenemos derecho a pensar por nosotros mismos. Y se pueden tener dudas y miedos, pero hay que enfrentarlos para poder salir adelante.

No se acaba hasta que se acaba. Si te sentís derrotado, estás derrotado. Lo más asombroso de la vida es que con sólo tenerla se puede seguir luchando por las convicciones. Nadie puede vencer al que está determinado a ganar. Se pueden perder muchas batallas, pero el que resiste tendrá su recompensa.

Los luchadores luchan. Alguien que lucha se ve forzado siempre a seguir luchando. ¿Qué sentido tiene rendirse cuando la parte más difícil ya fue superada? Cuando alguien empieza a luchar es porque entendió que sus sueños merecen sacrificio. Al entender eso, el resto sólo se trata de seguir adelante.

Más tiempo pasa y más cosas debo dejar atrás. Es duro, pero los años se llevan muchas cosas, cosas que tal vez no vuelvan jamás… así es la vida. Pero el pasado también puede servir al presente y al futuro. Lo que se deja atrás, en realidad puede servir como “la base” para sacar las fuerzas que se necesitan. Lo que hace daño también puede curar.

El mundo no es todo color de rosa. No hay felicidad completa para nadie, todo el mundo sufre. Vivimos en un lugar donde hay hambre, guerras, injusticias, mentira, odio y sangre. El mundo es un lugar terrible que te puede dejar de rodillas, el secreto es soportar los golpes y avanzar. Que haya cosas malas no puede pararte para conseguir las cosas buenas. No hay victoria sin sufrimiento.

Lo último que se pierde es el corazón. Nadie puede parar a alguien que tiene una pasión. La pasión es fuego, es una voluntad irrefutable, es algo imparable, una fuerza que no puede ser contenida. Incluso en la oscuridad mas grande, la luz de una pasión puede sobrevivir y hacer que todo abra el paso a su alrededor.

Obras maestras como esta las hay por miles. Sólo es cuestión de buscar la película que encaje con uno. Buscar la que emocione, la que haga reir, la que haga llorar, la que haga indignar, la que haga feliz. En definitiva, la película que marque… que luego de verla no vuelvas a ser la misma persona… simplemente porque una nueva visión del universo se abrió desde ahora y para siempre.

26 de octubre de 2011

Profecías autocumplidas

Por Alejandro Spagnoli


Los resultados de las elecciones presidenciales no sólo dejaron en claro la enorme superioridad de Cristina Fernández por sobre el resto de los candidatos, también proporcionó signos para analizar a los grandes perdedores en los comicios. Elisa Carrió encabeza la lista de los candidatos menos favorecidos por el voto popular, los concluyentes resultados electorales la ubicaron en un sitio prácticamente irrelevante en el juego político actual.

Durante el año 2007, Elisa Carrió y la Coalición Cívica supieron ser los principales referentes de la oposición. Tal fue así que en las elecciones presidenciales de ese año logró obtener el segundo puesto con el 23% de los sufragios. No obstante, su propuesta fue disolviéndose de manera gradual pero inevitable.

El hecho de manifestarse en contra de toda acción gubernamental contribuyó a solidificar la imagen poco constructiva que Carrió tiene en la actualidad. Sin dudas, esta posición debilitó los cimientos de la Coalición Cívica dificultando cada vez más sus triunfos electorales.

De esta forma, su poder fue desvaneciéndose como si de un espejismo se tratara y durante las últimas elecciones fue relegada a los últimos lugares con el 1.8% de los votos, por debajo de Jorge Altamira que logró el 2,3%. Su discurso contrera, alarmista e infundado terminó por excluirla del escenario político actual.

En sus repetitivas apariciones televisivas, la líder de la Coalición no cesó de arrojar pronósticos caóticos que auguraban una Argentina en llamas que al fin y al cabo, nunca se hicieron realidad. Como consecuencia, su imagen comenzó a devaluarse velozmente.

Detrás de las incesantes críticas, el pueblo comenzó a percibir la ausencia de un proyecto propio. En lugar de transmitir una postura seria y solida, hizo todo lo contrario: demostró no contar con un Proyecto nacional ni “racional” si se tiene en cuenta que nadie que se oponga a toda medida puede presentar un proyecto real, realizable que pueda ser sostenido en el tiempo.

Podría decirse que su situación política actual es irremontable, el pueblo argentino decidió darle la espalda a sus propuestas. Quizás porque sintieron que dejó de representarlos, quizás porque sintieron que ya no tenía la capacidad de representar a nadie… lo cierto es que a veces es bueno saber cuándo retirarse a tiempo.