Por Alejandro Spagnoli
Se acercan las elecciones y en la ciudad y el país soplan vientos de cambio. La propaganda de cada candidato ya comenzó a invadir cada rincón de cada calle y las opciones aunque variadas, no parecen tantas después de todo. Algunas caras nuevas, otras no tanto… Los rostros permanecen ahí, inmóviles, quizás una metáfora del “caradurismo” de algunos candidatos que se postulan después de escándalos políticos inconmensurables.
Hace meses que intento decidirme para la hora del sufragio y aunque encuentro algunos aspectos positivos en ciertos personajes, nada termina de convencerme. Probablemente la experiencia de elecciones pasadas esté haciendo su silencioso trabajo de desencanto en mí. Ya deposité confianza en políticos que terminaron vendiéndose al mejor postor, aposté al cambio y me entregaron más de lo mismo, o peor: dijeron algo pero hicieron lo contrario.
Lo cierto es que en la esfera política hay poco debate y mucha chicana. Los estereotipos y las ideas reduccionistas son reinas indiscutidas: el que pide seguridad es facho, el que busca una sociedad más igualitaria es un zurdo y el que no piensa como el resto es un “tibio” que no sirve para el país.
Mientras tanto, posiciones enfrentadas dicen discutir las soluciones más indicadas para los problemas que tenemos como nación pero se asemejan más a una puja para ver quién es el que le miente más al pueblo.
No soy de los que cree en la política idealista de los libros. Siendo realistas, el mundo tiene una dinámica que vuelve las cosas mucho más complejas. La política es un juego de poder, y muchas veces para obtener ese poder es necesario hacer alianzas y formar estrategias que van a decepcionar a buena parte de los votantes. Pero otras veces se les va la mano y derrapan.
A veces parece que todo fuera una colosal puesta en escena. Los actos, las manifestaciones, los debates en televisión, las propagandas, los poderes del Estado… todo parte de una gran obra de teatro montada exclusivamente para entretenernos y reírse a espaldas nuestras.
A pesar de que por todos lados intenten decirnos como debemos pensar, al momento de entrar al cuarto oscuro, todo se desvanece y cada persona se ve frente a sí misma. Frente a sus ideas, temores y esperanzas. Lo que suceda ahí es parte de otra historia, parte de la historia de la democracia.

5 heroes opinaron:
Por suerte tenemos ese derecho, y como tal debemos ejercerlo.
En algún futuro tal vez todos seamos más inteligentes a la hora de elegir y quien te dice, no votemos a los mismos malandras de siempre.
Abrazo.
Por suerte yo ya se a quienes voy a votar.
He visto la luz... albricias... no, no, espero que no sea un tren de frente. Gracias.
XDDDDDDDDDD
disculpa la ignorancia. Las elecciones de las que hablas es la presidencial???
aQUI no hace mucho escogimos a Humala (bueno yo vote por otro candidato).
Espero que gane la mejor opcion!
Uy que tema... Mira, yo no estoy empadronada, asi que nunca voté.
Sera este mi debut?
De mas chica, en la secundaria era muy apasionada con la politica, presidenta del centro de estudiantes, convencida de quien era mi referente, hacia donde iba y porque.
Hoy si bien tengo un referente al cual voy a apoyar, no me convence por completo.
Ni siquiera Sabatella -porque voy a dar nombres asi no me tildas de tibia :P- Que es intendente de mi partido y acá es mas amado que Maradona me convence.
No se, no se..
Te mando un beso che!
Como dice mi mamá: "Hacés algo para los pobres y se enojan los ricos, hacés algo para los ricos y se enojan los pobres..."
Publicar un comentario en la entrada