27 de abril de 2011

El Ultimo Samurái

Por Alejandro Spagnoli


Adaptación, voluntad, sufrimiento, sacrificio, convicción, heroísmo, tenacidad… honor. Todas esas cualidades aparecen en El Ultimo Samurái, pero el filme dirigido por Edward Zwick no se conforma solamente con eso. La película está ligeramente basada en la Rebelión Satsuma y muestra con maestría las diferencias culturales que se presentan en un Japón dividido entre lo moderno y lo antiguo.

Tom Cruise encarna a Nathan Algren, un soldado que vive apesadumbrado por los remordimientos y se tortura a sí mismo con las atrocidades cometidas en el campo de batalla contra los indios norteamericanos. La vida actual del soldado es monótona y absurda hasta que recibe una jugosa oferta económica por partir a Japón y entrenar a un ejército de campesinos inexpertos.

El Emperador Japonés desea que su país se modernice pero su permeabilidad hace que un grupo de consejeros lo manipule para beneficio propio. El samurái Katsumoto, interpretado por Ken Watanabe, considera que la revolución cultural es negativa para su pueblo y decide revelarse contra ella.

Con esa situación, la misión de Algren es entrenar al ejército Japonés para derrotar a los samuráis liderados por Katsumoto. Pero en un prematuro e imprudente primer enfrentamiento, el regimiento es fácilmente abatido por los samuráis que rodean al Capitán Algren que lucha hasta el último momento llamando la atención de Katsumoto. Al ver su valentía, el líder samurái decide mantenerlo vivo y llevarlo prisionero a su pueblo.

A partir de ese momento, el soldado Algren es cuidado por la familia de Katsumoto que lo trata con cortesía pero indiferencia. En un principio le es difícil adaptarse al modo de vida y se siente como un huésped inoportuno, pero poco a poco va comprendiendo esa cultura nueva y totalmente desconocida para él y comienza a integrarse.

Es así que el sombrío Capitán que vivía atormentado por la culpa comienza a encontrar el camino que el destino le tenía preparado y la paz que su alma necesitaba. La contundente transformación del personaje se va produciendo de manera gradual y no sin grandes sacrificios.

La ambientación de la película es brillante y logra sumergir al espectador en un viaje fascinante por la cultura japonesa. Otro punto sobresaliente de la obra es la banda sonora compuesta por Hans Zimmer que acompaña perfectamente tanto los momentos dramáticos como los momentos de acción.

El Ultimo Samurái, es una película que conecta con lo lejano, con lo interno y lo espiritual. Es un llamado a no olvidar los orígenes, a defender la tierra y a vivir de acuerdo a las convicciones más profundas para poder mantener el honor pero sobre todo para encontrar el destino de la vida.