18 de agosto de 2011

Statu Quo

Por Alejandro Spagnoli


La victoria de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias fue aplastante. Nadie esperaba una diferencia tan marcada entre el oficialismo y el resto de los aspirantes a la Presidencia. Con el resultado obtenido, la reelección de CFK se encuentra cada vez más cerca. Pero este resultado forma parte de un fenómeno más amplio que se presentó en la Argentina.

Durante las últimas elecciones de los diferentes distritos nacionales salieron favorecidos los oficialismos. En Salta fue Urtubey quien fue reelecto como Gobernador, en las elecciones de Santa Fe triunfó Bonfatti: el candidato del Frente Progresista Cívico y Social. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri ganó el balotaje y continúa su gestión otros cuatro años y en Córdoba salió victorioso otro oficialista: De la Sota, el candidato de Unión por Córdoba.

Cristina Fernández triunfó en las primarias por más de la mitad de los votos y en la Provincia de Buenos Aires ganó Daniel Scioli también con una importante diferencia por sobre sus competidores.

Los primeros resultados crearon una tendencia que puso en alerta al Gobierno Nacional… El Frente para la Victoria comenzó a manifestar cierto temor de cara a las elecciones presidenciales. Todo resultó ser una falsa alarma.

La victoria de los oficialismos obliga a replantear varias cosas. Si el pueblo apostó a las mismas gestiones, es probable que el país no esté atravesando un momento tan difícil como lo reflejan algunos medios de comunicación.

Por más que parte de la oposición intente justificar los resultados manifestando que el pueblo tiene miedo al cambio, la reelección no deja de ser una aprobación a la gestión. El pueblo prefirió ir a lo seguro, en parte por la poca consistencia de la oposición, pero también porque evidentemente los gobiernos han tenido grandes aciertos que hicieron su efecto a la hora de emitir el sufragio.

Hace una década, en este país el pueblo gritaba "que se vayan todos" y en la actualidad el voto de las urnas hace que todos se queden un tiempo más. Un contraste tan antagónico puede ser por lo menos esperanzador y lo más extraño es que este síntoma había pasado casi desapercibido hasta hace poco.

Mal que les pese a muchos analistas políticos, el panorama dio un vuelco que la mayoría no tenía contemplado en sus estadísticas. Sin dudas, la democracia tiene mucho que enseñarnos todavía.